6º Principio de Agricultura Natural. 

El conocimiento, la recreación y la preservación del bosque Natural de alimentos (bNa) o bosque natural comestible (bNc), como el hábitat equilibrado de un Ser humano Natural y Consciente.

La importancia del bosque Natural de alimentos (bNa)

 

Ni el bosque comestible convencional, de un Ser humano artificial que busca su propio rendimiento por encima de la Naturaleza y solo con su propia ley;  ni el bosque Natural, que solo contiene las leyes propias de la Naturaleza, sin el Ser humano en ella, poseen las grandes virtudes integradas de un bosque Natural comestible o de alimentos.

Un bosque natural de alimentos es Natural porque se configura, crece y evoluciona según las leyes de la Naturaleza.  Y es de alimento, porque se configura, crece y evoluciona según la ley Humana.

Las dos cualidades unidas suponen un perfecto orden de biodiversidades en una misma voluntad y equilibrio superior. Esta es: la Naturaleza concebida sin separación con el Ser humano. Pero con nuestra mente tendemos a separar, por ello necesitamos, en este mundo relativo, comprender el fondo de estos conceptos y así después, integrarlos en uno solo.

Para el Humano, el bosque es el medio y Natural es todo aquello (lo agreste) que se configura según las leyes de la Naturaleza y que, pudiendo ser aprovechable (alimento silvestre, madera, fibras, etc.), favorecen el sostenimiento del medio. Alimentos, son las plantas, en su mayoría cultivadas, que nos dan comida, unas pocas favorecen al medio y otras muchas se aprovechan de él, con lo que no favorecen la sustentabilidad Natural.

Por estas razones, Natural tiende a ser sostenible para la Naturaleza y de alimentos tiende a ser sostenible para el Ser humano. Todo unido compensa las tendencias, por lo que implica la sostenibilidad del todo. Uno por encima del otro implicaría desequilibrio, entonces ya no sería bosque natural de alimentos . El bosque natural de alimentos  encuentra las dos sostenibilidades para todos los seres vivos y no vivos de la tierra.

 
Estas son algunas de las cualidades y ventajas de un bosque natural de alimentos :

.  Al contener una buena y suficiente cantidad-cualidad de plantas silvestres u “ornamentales”, el bosque contiene con ello, también, una buena y suficiente cantidad- cualidad de Naturaleza autosuficiente (autosostenible).

Y al contener también, una buena y suficiente cantidad-cualidad de plantas de alimento Humano, el bosque contiene, con ello y del mismo modo, una buena y suficiente cantidad-cualidad de Naturaleza Humana autosuficiente (autosostenible). Lo que quiere decir todo esto es que, configurado el bosque natural de alimentos , el Ser humano es Naturaleza, así como Naturaleza es Humano también.

Las virtudes Natural y de alimento, constituyen un sistema de intercambio de necesidades donde el Ser humano no desgasta y se aprovecha de los recursos naturales.  Pues sólo recoge, en completo intercambio, para las necesidades materiales más básicas. La explotación de la Naturaleza no existe, y la Naturaleza tampoco impone su Ley por encima de nosotros. El equilibrio que se establece con esta comunión.  Está basado en el respeto y la reciprocidad perfecta, con lo que supone el hábitat adecuado, para un Ser humano que quiere vivir en Consciencia y Naturaleza.

Ningún elemento del bosque natural de alimentos  está por encima del otro, cada cual cumple su función, con lo que no existen las desigualdades que crean sufrimientos innecesarios. La multiplicidad de cualidades de cada individualidad, constituye un sistema precioso de diversidad, donde ningún elemento se aprovecha de otro, porque también depende de ese otro. Todo depende de todo, todo está en un movimiento permanente de creación donde nada está fuera.

El árbol silvestre u “ornamental” es el gran generador de lluvias y acuíferos.  Mantiene las aguas y las tierras en su estado de clímax, y con ello ayuda al resto de los árboles y plantas a que se mantengan también. Un árbol silvestre adulto genera, en un día soleado, miles de litros de agua al cielo con la evaporación a través de sus hojas.

Por otro lado, sus raíces mantienen la humedad bajo tierra, y como el agua tiende a ir hacia abajo, esparcen grandes cantidades de agua al subsuelo.  Con lo que, no sólo retienen la humedad en los estratos altos de la tierra, sino que además, suministran, constantemente, agua a los acuíferos subterráneos, los ríos, arroyos y lagos.

 Estos acontecimientos naturales, producidos por los grandes árboles, permiten que los árboles frutales y las demás plantas se aprovechen de toda esta abundancia acuífera. Además, como los árboles están conectados a través de las raíces, toda la información genética es transmitida de unos a otros.

Con lo que se produce un intercambio de ayuda ante sucesos diversos que puedan acontecer; como son, por ejemplo, las acciones diversas de defensa frente a los tiempos de sequía, frío, enfermedades, etc.

Está función la cumplen, sobre todo, los árboles antiguos, que conservan una gran experiencia y memoria genética. Esta es una de las magnánimas aportaciones de los árboles viejos en la Naturaleza. Allá donde resida un árbol antiguo, la Naturaleza estará protegida en cientos de metros a la redonda, y si hay bosque, mucho más.

Los árboles silvestres u “ornamentales, aquí incluimos las leguminosas también, son perfectos regeneradores de suelos.  Acolchan y aportan nutrientes a la tierra, tanto en superficie, con la caída de sus hojas, como en el interior, a través de sus raíces. Con todo ello, este tipo de árboles es fundamental dentro de nuestro bosque natural de alimentos .

Existen algunos de su clase que son muy invasivos y tienden a no permitir el crecimiento bueno de nuestras plantas de alimento, pero son muy pocos los que actúan así.  Y en todo caso, para eso está la intervención del Ser humano en el “no-hacer”, que se concentra en adecuar la información que da la Naturaleza a las necesidades de sus frutales y hortalizas. Y no eliminando, sino controlando el bosque Natural. Cuando la Naturaleza ya está establecida, coge mucha fuerza y se expande con mucha facilidad, por eso los Humanos tenemos que aprender a convivir con esa expansión. La idea es que los Humanos podamos expandirnos también junto con lo salvaje. De la misma forma, muchas de estas ventajas comentadas, pueden aplicarse a las silvestres de cobertura, con lo que la forma de interactuar con ellas es parecida.

El árbol frutal.  Así como nuestras hortalizas, nos dan alimento y por esa razón, ponen su esfuerzo en mantener todos los nutrientes y el agua dentro de las frutas y verduras.  Con lo que su tendencia es coger todos los nutrientes y el agua del suelo. Por eso, si sólo mantenemos árboles frutales y hortalizas en un terreno, no generaremos lluvia, ni ayudaremos a mantener los acuíferos.

Además, desgastamos las tierras de nutrientes y ayudamos a que la desertificación continúe.

Si, por el contrario, viven hermanados con las silvestres, entonces restablecemos el equilibrio Natural y aportamos la ayuda que necesitan.  Tanto a nuestros frutales y hortalizas, como a la tierra misma, con sus nutrientes y aguas.

Como el bosque Natural de alimentos se establece en los terrenos dedicados al alimento humano, es mucho más difícil que sucedan catástrofes debidas al fuego u otras causas. Porque el Humano pone todos los esfuerzos, que están en su mano, para proteger su bosque. Los casos de desgracias son, infinitamente, menores. Y los mismos bosques, propiamente Naturales, se contagian de esa conservación y se expanden con mayor facilidad.

Así, las personas comprenden que el bosque Natural de alimentos y el bosque Natural de los reservados, son su propia vida y alimento, y por ello lo cuida. Entonces la tierra deja de pretender ser una estrella de fuego, para pasar a ser un simple planeta vivo, fresco y verde, tal y como nos fue dado.

El bosque natural de alimentos  es, perfectamente, adaptable a todo tipo de climas y ecosistemas. Y conviene ir dando pasos adelante, tanto en el estudio Natural de las especies distintas que pueden combinarse y adaptarse bien, así como en la propia filosofía de biodiversidad y autosuficiencia relativa local de cada sitio. Aún queda mucho que andar y que investigar en estos sentidos. Dejamos un campo abierto e infinito. De forma general, para los lugares donde existen, todavía, abundancia de bosques naturales, es mejor no talar para hacer un bosque natural de alimentos , como ya comenté. Hay muchísimas zonas abandonadas o urbanizadas, de cultivos actuales y antiguos, donde se pueden ir adaptando estas maneras, sin tener que sacrificar la armonía que ya existe en estos lugares, donde el Humano, por el momento, es mejor que continúe sobrando.

Sin embargo, cada lugar requiere de sus planteamientos.  Y aunque podemos ahondar de manera general, y lo haremos, se necesitan conocer las singularidades de cada particularidad.

El estudio de lo que es Natural y Consciente, y los caminos de la transición, ayudarán para este tipo de toma de decisiones.

La problemática del cereal en el bosque natural de alimentos . Este asunto está muy relacionado con el punto anterior, aún quedan muchos pasos que andar, sin embargo, es lo suficientemente importante como para considerarlo ahora someramente, entre las ventajas que estamos citando.

La prioridad en estos momentos, tal y como se cultiva el cereal en la mayor parte del mundo, es comenzar la toma de Consciencia de que las extensiones de cultivos de cereal, son las áreas más grandes del mundo Natural que están super-explotadas y desérticas y no pueden continuar así.

Son millones de kilómetros cuadrados en el mundo que están siendo arrasadas con este tipo de cultivo, y no puede escaparse de nuestras consideraciones de bosque natural de alimentos  y las buenas cualidades que este conlleva también para estos casos.

 El cereal, hoy día, se ha convertido en uno de los alimentos bases de todos los humanos, por lo que es muy importante que se tomen las medidas Naturales y Conscientes oportunas. El primer cambio que necesitamos es dejar de consumir tanto cereal, no lo necesitamos. Con un cambio de dieta en este sentido, dejaríamos de cultivar una buena parte, con lo que ya estaríamos haciendo un bien a la Naturaleza y a nosotros mismos.

La forma de hacerlo es comenzar a sustituir el cereal por otros alimentos que ya contienen los hidratos de carbono que necesitamos, por ejemplo, las leguminosas como el garbanzo, las lentejas y las judías. El segundo paso a tomar comienza adaptando los terrenos cerealistas al bosque natural de alimentos .

Lo primero que hay que hacer es estudiar las maneras de conectar los bosques. He observado que, aunque no siempre es así, en muchas partes del norte del oeste de Alemania y gracias a la labor de información que se está haciendo, los prados de cereales se encuentran con la tendencia de estar rodeados de bosque, dejando líneas de árboles entre ellos, sin disponerlos muy extensivos, permitiendo así la posibilidad de que estas gramíneas puedan desarrollarse con cierta armonía con el bosque, protegiéndose de las inclemencias del tiempo, vientos, etc., y alimentándose del gran beneficio y ayuda que aportan los árboles.

Desde la mentalidad del bosque natural de alimentos , los terrenos no deben ser muy extensivos y deben contener el espacio suficiente de conexión entre bosques, de esta forma, los árboles adultos y viejos, pueden estar conectados entre sí por todos lados, porque no hay mucha distancia entre ellos, y así, el bosque tiene la capacidad de comunicarse y protegerse. Todo ello, evidentemente, no solo beneficia al bosque, sino a los cereales que plantemos también.

 Estamos hablando de terrenos muy poco soleados, con lo que, en cualquier plantación que se haga, cerealista o de hortalizas, debe tenerse en cuenta esta necesidad de sol. En gran parte de nuestro clima es diferente, tenemos muchas horas de sol, excesivas.

 Por esa razón, debemos estudiar la posibilidad también de combinar el cereal con la arboleda. En cualquier caso, el bosque ha de estar siempre conectado por todos los lados posibles, es la manera de prevenir cualquier catástrofe Natural, o de la que sea.

La tercera parte comienza con la investigación de cultivos de cereales sin arado.

Poco a poco se van dando pasos sobre este tema. En estos momentos ya he visto que existen algunos avances importantes en este sentido. Con el tema de cereales, podemos observar muy claramente que todo bosque natural de alimentos  no puede configurarse de manera matemática, pues depende de los climas y las condiciones que se encuentren los terrenos e incluso de los humanos que viven allí.

Los bosques del Norte de Europa son, casi en su gran mayoría, propiamente Naturales, y es maravilloso que así sea, pero, dando un pequeño paso adelante, en el momento que se respetan en su acción y se encuentran integrados perfectamente con los cereales u otros cultivos, permitiendo la conexión entre los árboles, ya es un bosque natural de alimentos  también. La idea fundamental es poder crear un bosque Natural que a su vez alimenta al humano, de esta manera dejamos que la Naturaleza pueda desarrollarse en su climax con nosotros también, recuperamos los acuíferos, las lluvias, etc.

Unas veces, por las circunstancias del lugar, nos interesa no tocar el bosque Natural y restaurar las zonas de cultivo, otras veces, como es el caso de la mayor parte de España, lo que hay que hacer es restaurar las zonas naturales que existen hoy y fomentar la creación de bosque natural de alimentos  en todas las zonas actuales de cultivos, que son muchas más que en las zonas nórdicas. Cada uno de los agricultores tenemos que observar dónde estamos y qué condiciones tenemos, así nos informamos de qué es lo que necesita la tierra. Y el tamaño, en cualquiera de los casos, no importa, podemos realizar un bosque Natural de alimentos en 100 metros cuadrados, a imagen y semejanza que un bosque Natural de alimentos de 5000 metros c., o uno de 100 hectáreas, o toda la tierra junta.

La idea es ir configurando los espacios siempre con silvestres, arboleda incluida, permitiendo espacios de sol, permitiendo las sombras, observándolo todo…, comulgando con la Naturaleza, que nos informa todo el tiempo.

La gran magia que tenemos que descubrir con el bosque natural de alimentos , es darse cuenta que nuestro alimento no es un devorador si está en comunión con lo demás, así un frutal no se lo lleva todo y no crece nada debajo, como es la tendencia a pensar; pero si va acompañado de un «ornamental» «o silvestre, en un ambiente de climax, todo se alimenta de todo, y las coberturas se mantienen fértiles si hacemos lo mismo, con abonos verdes y las silvestres de cobertura.

Una de las claves a la hora de concebir un bosque natural de alimentos  es aprender a colocar los árboles de lluvia, alimentadores y protectores de tierra, dentro de nuestro lugar y darse cuenta de la utilidad alimentaria que tienen también. Por ejemplo, un almez, sus frutos son comestibles, pero como son tan pequeñitos, es más generador de lluvia que otro tipo de frutal, por eso se le considera más ornamental que frutal. Lo mismo sucede con algunas encinas (Quecus ballota), con algunos pinos (Pinus pinea), incluso con los nogales y los castaños, que también son grandes generadores de lluvia y acuíferos.

Todos los árboles generadores de agua y nutrientes deben tener un porcentaje alto de densidad dentro de nuestro bosque natural de alimentos , siempre que permitamos que nuestros frutales estén lo suficientemente soleados. Así si, por ejemplo, en un grupo de unos diez o doce árboles frutales, deberíamos tener, al menos, un buen árbol robusto y fuerte, como es un Quercus, y al menos, unos dos o tres más sutiles, como un almez o un arce, por ejemplo, intercalados entre ellos, y uno o dos leguminosos. Los alcornoques, los robles, los arces, las coníferas, los ginkgos,…. Existen, como ya comenté a lo largo de este libro, grandes variedades de arboleda de agua y nutrientes a la que podemos acudir. Y las posibilidades de combinación con nuestros frutales son infinitas, como infinita es la Naturaleza y somos nosotros también.

No me gusta matematizar, pero por hacer un acercamiento, yo pienso que, para que tenga fuerza impulsora de lluvia y podamos recuperar la Naturaleza, se puede estimar que, al menos, el 50% de nuestro bosque natural de alimentos  debería ser ornamental, como muy poco. Desde ahí, por arriba o por abajo, nos encontraríamos en un intervalo de entre el 40 % y el 60% de media, lo que quiere decir, que sería suficiente para recuperar nuestra Naturaleza y tener alimento de sobra.

Otra de las grandes preguntas es sobre el porcentaje que debemos dejar para que nuestras hortalizas tengan el sol suficiente. Nos encontramos con las mismas consideraciones que lo anterior, si mantenemos un equilibrio de zonas entre sol y sombras, en una parcela pequeña o mediana de autoconsumo, nos vamos a encontrar con que las zonas exclusivamente dedicadas a hortalizas nunca van a ser porcentualmente muy bajas, máxime si hemos aprendido a cultivar en los espacios de semisombra, entre la arboleda. Lo más seguro es que el equilibrio sol-sombra se alcance de tal forma, que todo el bosque natural de alimentos  conserve su sentimiento de bosque sin que altere las necesidades de nuestras hortalizas.

 Evidentemente, todas estas cuestiones, llevadas a cabo de manera extensiva, cambian considerablemente los parámetros comparativos, pero, siempre y cuando, “lo extensivo” sea el bosque natural de alimentos , no habrá, en unos principios, problemas para considerar la necesidad de producir más para el resto de la población que lo necesita. Por otro lado, cuanto mayor es el bosque natural de alimentos , cuanto mayor es la cantidad de habitantes naturales que viven en la Naturaleza, con lo que la necesidad de crear producción disminuye muchísimo, con lo que ya no sería un problema tan acuciante.

Juan Benítez Jamchen. Noviembre 2017 de la segunda edición del libro Vida Natural Consciente: parte I: La agricultura Natural http://cauac.org/libros/la-agricultura-natural/

Árboles de lluvias en el b.N.a.​

Llamamos árboles generadores de lluvia y agua a todos aquellos que pertenecen al rango de bosque natural. Lo que quiere decir que, en cuanto a la relación con los humanos, son más naturales que comestibles. Como regla general, cuanto más autóctonos sean los árboles, más cercanos a mantener, o restaurar en su caso, el equilibrio del lugar, pero también podemos introducir levemente especies nuevas que se comportaran igual, y en algunos casos hasta mejor.
Este tipo de árboles son fundamentales dentro de nuestro bosque Natural de alimentos, porque serán ellos los que mantengan la autosostenibilidad del sistema. Debemos aprender a incorporarlos con nuestros frutales y hortalizas.
En la foto, brócolis bajo un árbol de lluvia no autóctono. El rocío, en este lugar y en los días de sol, se suele mantener en el otoño cada mañana hasta muy entrado el mediodía. Esto favorece a nuestras hortalizas y mantiene las coberturas de mentas y tréboles sanas y frescas.
Siglos y siglos el Humano deshaciendose de los árboles de lluvia pensando que no eran buenos para sus cultivos. Qué trágico error para la humanidad. Ahora, por fin sabemos que ellos no solo nos favorecen la lluvia, también mantienen los ríos y arroyos, la humedad ambiental, nos salvan a nosotros y a nuestros cultivos de la acción del astro rey, regula las temperaturas, nos abonan con sus hojas caídas nuestros cultivos, mantienen la estructura de la tierra a la vez que la enriquecen, en definitiva, lo que hacen es mantener saludable nuestro alimento y nuestro hábitat de vida. Por eso también decimos que el b.N.a. es el hábitat de un ser Natural y consciente.
…a mi me parece como si los brócolis quisiesen flotar de alegría por encima de las masas de hierbas buenas…

 


Árbol frutal, árbol leguminoso y árbol Ornamental

Debemos encontrar un equilibrio entre las tres partes arbóreas hermanadas: frutal, ornamental y leguminosa, de tal manera que podamos percibir que la Naturaleza ha encontrado, con nosotros incluidos, su propia auto-realización. Si conseguimos esto, es que hemos conseguido realmente integrarnos en el verdadero espíritu de la Naturaleza, con lo que, con toda seguridad, hemos conseguido integrarnos también en nuestra realización espiritual.”

Hortalizas, silvestres, leguminosas y aromáticas

De la misma forma que hemos visto en los tres tipos de árboles, para ayudar a conformarse un b.N.c., debemos también fijarnos en las partes más cercanas a la tierra, que son las coberturas medias y bajas y, como ya debiéramos haber hecho con los árboles, sin buscar la imitación, dejarse llevar por lo que nos comunica toda la Naturaleza y seguir su ritmo y esquema creativo para que conjugue, en plena armonía, con nuestra propia actividad creativa. Todo se compone con, y de, todo. En las coberturas vamos a encontrarnos con cuatro clases fundamentales. Estas son: las hortalizas, las silvestres (comestibles medicinales y no comestibles), las leguminosas y las aromáticas (comestibles-medicinales). Estas cuatro deben estar también equilibradas con las coberturas altas, con sus tres tipos de árboles también. Se trata de ayudar a expandir un universo amplio con todos los elementos incluidos. Haciendo paralelismo entre las arboledas y las coberturas, podemos apreciar las diferentes similitudes en sus relaciones. Así, los frutales son como las hortalizas, las leguminosas se aparejan, y las silvestres y aromáticas de coberturas son como los árboles ornamentales y frutales más salvajes en las arboledas.”

Citas ref.: libro V.N.C. Parte I: agricultura Natural